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Capitulo VI

Publicado por IsabelGM | 19:28 | | 0 comentarios »

Habitación de Nessie



Al otro día, temprano, mi tía Alice entró a mi cuarto, como siempre, a alistarme.
- Vamos princesa, que hay escuela y no puedes ir apestando a perro- dijo sacándole la lengua a Jake. Siempre era lo mismo, ninguno cedía en el juego de agresiones mutuas, pero yo sabia que en el fondo se querían.
Entramos al baño, también para darle espacio a Jake de transformarse en humano.

Para mi tía Alice, la imagen y la moda eran una especie de obsesión. Ella se había autoproclamado, encargada de vestir a todos los integrantes de la familia; diseñaba su imagen de acuerdo a la personalidad de cada quien y no permitía que ninguno se viera desalineado jamás. Sólo dos integrantes de mi familia la frustraban al extremo, pues no presentaban ningún interés en su imagen, mi mamá y Jake.

Yo era como su oasis en medio del desierto, a mi me encantaba que me arreglara como quisiera porque hacia que me viera hermosa, además como cambiaba tan rápido de talla, podía hacer cambios en mi vestuario hasta varias veces al día.

Cuando salí del baño, la mirada de Jake me indicó que me veía justamente como Alice hubiera querido, perfecta, lo que me hizo sentir feliz. Pero mi felicidad aumento cuando baje las escaleras y Bill se quedó observándome con la boca abierta por largo tiempo, y me dijo en mi mente –¡Estas preciosa! – Mi corazón comenzó a latir más fuerte y de repente sentí calor en mis mejillas, me había ruborizado, algo que nunca había experimentado.

Desayuné con Jake y nos dirigimos a la escuela, en el camino me enteré que los gemelos habían decidido quedarse a vivir con nosotros el tiempo necesario para poder acercarse a su mamá de nuevo. Alice estaba fascinada con Bill, pues su gusto por la moda casi era de la misma magnitud que el de ella. A su vez Tom había despertado el instinto maternal de Rosalie, ésta había ofrecido adoptarlos como hijos y ellos habían aceptado. Así que ahora serian parte de mi familia, mis primos, genial.

No se de qué extraña manera lo habían arreglado, pero iban a compartir todas las clases conmigo, lo que me parecía perfecto. Desde la primera clase nos sentamos juntos, de tal manera que yo pudiera comunicarme con ellos con sólo tocarlos y los demás no se dieran cuenta. Sin pensarlo, nos enfrascamos en una interminable plática; hablamos de todo, de nuestra vida, de lo que ellos habían vivido como humanos, de sus sueños de convertirse en artistas. Tom tocaba la guitarra y Bill cantaba, ambos componían las canciones que interpretaban, prometieron que al llegar a casa iban a enseñarme algunas de ellas.

Así trascurrió la mañana tranquilamente, algunos compañeros me preguntaron por qué razón el día anterior me había ido antes de terminar las clases, a lo que respondí que me había sentido un poco mal, y todos me ofrecieron nuevamente su apoyo.

A la hora de la comida, entre a la cafetería acompañada de Bill y Tom, además de otros muchos que me pedían me ofrecían lugares en sus mesas, pero mi papá hizo señas para que me sentara con ellos, mi tía Alice y Jasper ya estaban ahí.

Cafeteria de la escuela de Nessie
- ¿Cómo te esta yendo linda? – me pregunto mi tía Alice, cuando me senté a su lado seguida de Bill y Tom justo detrás de el.
- Bien – conteste entusiasmada, pero note a mi padre un poco molesto, puse mi mano en su mejilla y le pregunté que pasaba -¿Para eso querías venir a la escuela? ¿Para pasarte toda la mañana platicando? – me contestó enojado. Su reacción me tomó por sorpresa, sabía que toda la mañana se la había pasado escuchando mis pensamientos, y hasta ese momento no me había molestado ese don de mi papá, pero de repente la falta de privacidad hizo que me sintiera realmente incomoda.

Y de repente me dí cuenta que todo lo que sintiera y pensara, incluso inconcientemente, él lo sabría, hasta mejor que yo. Me irrité y por supuesto él lo supo – lo siento princesa- me dijo- pero debes poner atención a las clases, es la primera ves que asistes a la escuela, entonces no debes perderte la instrucción - Suspire confundida, realmente esta situación me enojaba y nunca había sentido algo así hacía a mi padre. Él ya no dijo más, me imagino que para él también fue muy extraño.

El resto del día me dedique a poner atención a los maestros y sólo platicaba con los gemelos cuando terminaba la clase y cambiábamos de salón. Ellos entendieron que me había afectado el regaño de mi padre así que tampoco hicieron el intento para seguir la plática durante la clase. Pero yo trate de comprender su actitud y bueno después de todo tenía razón, a la escuela venia a estudiar.

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