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Capitulo VII

Publicado por IsabelGM | 19:30 | | 0 comentarios »

Gimnasio de la Escuela de Nessie


- ¿No te hace sentir mal saber que tu familia no quería que nacieras, incluso tu propio padre? – Me pregunto Bill cuando llegamos a la clase de educación física y esperábamos que nos asignaran equipo, retomando una conversación que se había quedado a medias, la última clase.
- No – y luego me quede pensando un poco – la verdad no. Comprendo que para ellos era algo desconocido sólo veían el daño que le hacía a mi madre. Tú sabes, le hice tanto daño que termine con su vida, literalmente.
- Tu no lo hiciste, digo no fuiste tu, simplemente fue su cuerpo humano frágil.
- Bueno, no lo hice a propósito. Te juro que intentaba no hacerle daño. Ella no me lo reprocha en lo absoluto, pero de todas maneras es algo con lo que tengo que cargar- Sabia que mi papá también me iba a reprender por lo que acababa de decir. Siempre que expresaba mi culpabilidad, él trataba por todos lo medios de convencerme que yo no había tenido ninguna responsabilidad, y él también se sentía culpable, entonces terminábamos regañados por mi mamá, diciendo que no teníamos ninguna razón para sentirnos así, que yo era lo más maravilloso que le había pasado en su vida, o en su existencia, y que había sido gracias a mi padre y que lo único que tenia hacia los dos era agradecimiento y veneración.

De repente comencé a sentirme extraña, empecé a experimentar sensaciones completamente distintas a las que había experimentado en toda mi vida; el enojo hacia la poca o nula privacidad, consecuencia del don de mi padre, el sentimiento de culpa, y sobre todo, lo que comenzaba a sentir hacía Bill. Me era sumamente difícil apartar la mirada de él, lo veía y me quedaba maravillada admirando su rostro, sus ojos perfectos, su sonrisa, y cuando él me descubría mirándolo, me ruborizaba y sentía como si mi estomago se frunciera. Era algo parecido a lo que sentía con Jake, pero la diferencia con Jake era que con él me sentía completamente en confianza, como si estuviera con mi familia, podía ser yo misma, no tenia que estar buscando la aprobación en su mirada, como buscaba la de Bill. Me encontré, de repente, haciendo y diciendo cosas para que Bill me encontrara hermosa, interesante, divertida, acciones que en mi vida había realizado con nadie.

Mi padre no hizo ningún comentario de regreso a casa, lo que le agradecí infinitamente, aunque sabía que después a solas, hablaría conmigo. Yo no necesitaba decirle que para mí seria un gran alivio, si al menos fingiera que no sabia exactamente todo lo que pasaba por mi mente, que se limitara a vigilarme para procurar que no me encontrara en peligro, porque él ya lo sabía, ya lo había escuchado en el momento que lo pensé, esperaba que él pudiera hacer eso por mi.

Al llegar a casa me encontré con la noticia de que Jake había tenido que regresar a Forks porque Billy había empeorado, lo cual me causo bastante tristeza, pero al mismo tiempo sentí alivio, temía que él se diera cuenta de cómo me quedaba viendo a Bill completamente embobada. ¡Jesús! ¿Qué me estaba pasando?

Cuando me preguntaron si quería comer, descubrí que aunque nunca me había agradado la comida humana y la comía sólo por obligación, ahora si no podría probar bocado, pero tampoco quería salir a cazar; con sólo pensar en alimentarme, sentí nauseas. Después de convencer a mi familia que estaba bien, sólo un poco cansada, subí a mi habitación a hacer la tarea.

Estuve ante la computadora mucho tiempo, sin hacer nada, cuando oscureció y me acorde de que seria difícil conciliar el sueño sin Jake ahí, mi padre subió a mi habitación a platicar conmigo.

- ¿Qué me esta pasando papá? – pregunte en el momento que mi padre cruzó la puerta. Pero cuando vi que tras de él venia mi mamá, me volví a sentir irritada.
Mi papá no mencionó nada de eso, y ambos se sentaron en mi cama. Me levanté y me senté en las piernas de mi padre, lo abrace y hundí mi cara en su cuello.
- Estas creciendo… suponemos que estas sufriendo los mismos cambios de cualquier adolescente humana – Dijo mi mamá, mientras se acercaba a mí y me acariciaba el cabello.
- Nunca me había sentido así- dije casi llorando – nunca me había importado saber que mi papá escuchaba mis pensamientos, ahora francamente lo odio.
- Lo se -contesto él un poco apenado – He platicado con tu mamá y haré todo lo posible por no escuchar lo que piensas… por darte la privacidad, además no intervendré en ningún asunto tuyo, al menos que tu me lo pidas ¿Cómo te parece eso?
- ¡Perfecto papá! – y lo abrace más fuerte -¡Gracias! Gracias a los dos, enserio. Los amo.
- Bueno te dejamos para que termines tu tarea –dijo mi mamá –Pero recuerda que también tu papá esta pendiente de ti, para poder asegurarse que no estas en ningún peligro, si el llega a sentir que estas bajo alguna amenaza, romperá su promesa de darte privacidad- Entonces volví a frustrarme, todo quedaba sujeto a la percepción de mi padre, y ya habíamos visto que era en extremo sobreprotector. Ya no dije nada y ellos salieron de la habitación.

Esa noche me fue casi imposible dormir, un torbellino de emociones giraban en mi mente, de repente me veía pensando en Jake, sabía que lo amaba, pero el echo que él no me amara a mi me hacia sentir muy desdichada; pensaba en Bill y en mi estomago revoloteaban mariposas, pero me sentía culpable, y luego recordaba que todo esto lo estaba escuchando mi padre y me volvía a poner furiosa ¿Adolescencia? ¡Perfecto! ¿No podría haber heredado otra cosa?

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