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Capitulo XXII

Publicado por IsabelGM | 19:08 | | 0 comentarios »

El sábado a primera hora nos pusimos en camino, era inevitable no sentir envidia por aquellas personas que no necesitan, como yo, hacer colosales esfuerzos para levantarse de madrugada, porque simplemente no duermen. A las 5 de la mañana todos los miembros de mi familia, se veían exactamente igual que si fueran las 5 de la tarde, y yo completamente somnolienta iba dando tumbos por la casa.

Me imagino que por costumbre, me subí a la camioneta de mis papás y no entiendo porque Bill me dejo hacerlo, a lo mejor me pidió que me fuera con él y media -completamente- dormida como estaba no lo escuché. Pero después de un rato de camino, comencé a sentir mucho calor, tanto que no pude soportar mas la chamarra, abrí los ojos y vi que iba recostada en los brazos de Seth.
- ¿Seth? –me comencé a frotar la cara, pensando que a lo mejor seguía soñando.
Él me sonrió tristemente.
- Yo te quiero Nessie, y no entiendo lo que estas haciendo, pero no por eso te voy a dejar de querer.
- Seth, voy a encontrar la manera que lo entiendas, enserio, sólo déjame explicarte. –supliqué, pero estaba trasladando hacía Seth mi necesidad de perdón. Perdón que quería de Jacob, realmente.
- Nessie, no necesito que me expliques nada, si no te he hablado, es porque pensé que tu no querías hablarme, no porque te estuviera juzgando, y mucho menos porque estuviera enojado contigo.
Bajé la cabeza avergonzada. Lo abracé con fuerza. Seth tenía poco menos de 15 años cuando había sufrido la primera transformación, hace ya más de 6 años, y a pesar de su gran tamaño y fuerza, seguía pareciendo un niño.
- Se me hace raro que Jake no hubiera llamado para decirte que te regresaras a Forks. –dije, después de que el aflojó el abrazo que casi me asfixiaba.
- A mí no –me dijo en un tono completamente despreocupado.
Lo voltee a ver completamente extrañada.
- ¿Por qué?
- Supongo que esta esperando que se te pase – se encogió de hombros – o algo así.
- ¿Qué se me pase? – moví la cabeza completamente confundida.
- ¿Estas diciendo que Jake cree que esto es un berrinche? –pregunte con voz aguda, por la confusión.
- No se… no se que puede estar pensando Jake ahorita, nuestras mentes no se pueden conectar a tanta distancia.
Me quedé paralizada al recordar ese pequeño detalle. Se me quedó viendo como si adivinara mis pensamientos y continuó.
- Si crees en eso de que nuestra mente es una sola cuando nos transformamos en lobos ¿verdad? –Asentí ligeramente con la cabeza.
- Pues entonces sabes que yo sé exactamente, no sólo lo que piensa Jacob, si no también lo que siente. –Yo seguía con la boca abierta sin pronunciar palabra.
- Cuando te dije que Jake te ama… ese día que casi me muerdes –baje la cabeza apenada por su comentario alusivo a mi perdida de control.
- Te lo dije en serio Nessie, porque yo lo sé, lo he sentido casi como si fuera yo el que te amara.
- ¿Entonces por qué decidió ocultármelo?
- No lo se… lo más probable es que creyera que no importaba, que ustedes terminarían juntos. Fue algo que nunca le preocupó, nunca pasó por su mente, lo hubiera sabido, su mente sólo estaba llena de amor hacía ti, atesorando cada momento juntos.
Me sentí peor que una cucaracha.
- No te preocupes, esto –hizo un ademán como de señalar a alguien que iba dos camionetas más adelante, poniendo cara de fuchi- se te pasará y Jacob y tu estarán juntos.
- ¿Entonces Jake me esta dando tiempo? ¿Por eso no me ha hablado desde entonces?
- Puede ser… yo que él vendría inmediatamente a reclamar lo que es mío. –Dijo como cualquier cosa, pero sus palabras hicieron que me estremeciera.

De repente vino a mi mente las palabras pronunciadas por Bill; “lucharía a muerte por tu amor”.
El corazón me comenzó a latir con fuerza preso del pánico, no me había encaprichado con un adolescente de la escuela, la persona a la que había decidido amar, reclamaría su derecho con furia, y una fuerza mucho mayor a la de un hombre lobo.
Tenía que ir a ver a Jacob, poner las cosas en claro, no era un capricho, era una decisión que había tomado completamente conciente ¿O no?
“El te ama” – La voz de Seth hacía eco en mi cabeza.
- Yo se que en el fondo de tu cabecita loca, sabes perfectamente que lo que te digo es cierto –bromeó Seth, mientras me despeinaba con sus manotas.
Trate de sonreír ante su broma pero no pude, voltee a ver a mi papá, quien me veía por el espejo retrovisor, y le dije mentalmente “Necesito ir a Forks” el asintió con la cabeza, en un movimiento apenas perceptible, supe que no quería alarmar a mi mamá con la preocupación que ahora compartíamos.

Poco después llegamos a la cabaña, donde habíamos parado la última vez. De nuevo bajamos a satisfacer nuestras necesidades humanas, Seth y yo, claro está, pero los demás también bajaron a aparentar, algunos entraron al baño, otros compraron chucherías, yo volví a ver a Tom con las postales, esta vez compraba algunas, me le quedé viendo interrogante.
- ¿No te ha contado Bill que llamamos a nuestra mamá? – me dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
- No – conteste un poco confundida, pero muy conmovida.
- Bueno, fue anoche –dijo como disculpando a Bill.
- ¡Pero cuéntame!
- Bueno, fue maravilloso, pero mejor que te cuente Bill, no sea que se vaya a enojar conmigo –lo abracé muy feliz por él y obviamente por Bill, quien llegó justo en ese momento.
- Veo que ya despertaste –bromeó.
Le sonreí y él me tomó de la mano.
- ¿Te vas con nosotros en la camioneta?
- ¡Si claro!
- Por fin me vas a dejar manejarla –festejó Tom. Bill puso los ojos en blanco y dijo – Ya que.

Así que el último tramo del viaje, lo hice en la camioneta de los gemelos, escuchando música a todo volumen, y viéndolos alegremente discutir por todo como siempre.

Cuando llegamos al claro donde acostumbrábamos acampar, mi papá y Jasper instalaron las, innecesarias, casas de campaña en menos tiempo de lo que dura un suspiro. Después de que mi mamá y Alice encendieron la fogata, nos sentamos alrededor, en troncos más gruesos, que Emmett había colocado simulando asientos. Observé la reunión familiar, me sentí feliz y acogida, segura y en paz. Mi abuelita y Rosalie planeaban la decoración de la nueva casa que se estaba construyendo, donde se mudarían Rosalie, Emmett y los gemelos, Alice y mi mamá intervenían de vez en cuando en la plática, sugiriendo algunas cosas. Tom platicaba entusiasmado con Emmett, compartiendo su gusto por la caza de osos. Mi abuelito comenzó una de sus interesantes historias, Bill y yo lo escuchamos con mucha atención, me fascinaba escuchar sus relatos, con sus más de 300 años de edad, con todo lo que había vivido, podría platicarnos durante semanas y no concluir, dejándonos con ganas de escuchar más.

Luego de algunas horas, compartiendo con mi familia, Bill y yo nos apartamos un poco. Estábamos esperando que Tom regresara, él había ido a ver a Zayra, juntos regresarían por nosotros para llevarnos a su casa. Pero lógicamente, tuvimos que separarnos de los demás para que Zayra se sintiera segura. Mi papá se había mostrado un poco renuente a que me fuera sola. Y por supuesto ni siquiera me atreví a pedirle me dejara quedarme a dormir allá, como Bill había sugerido.
- ¿Por qué no? Voy a respetarte, puedes estar segura –había preguntado Bill con ojos suplicantes, cuando yo le aseguraba que ni por casualidad mi papá lo permitiría.
- ¿No lo conoces? Ya dí que es bastante que me deje ir sola… así que no vamos a poner en riesgo su salud mental sugiriendo tal cosa.
Puso cara de tristeza pero no presionó más.

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