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Capitulo XXIV

Publicado por IsabelGM | 19:12 | | 0 comentarios »

Cuando me percate de lo tarde que era, me puse de pie muy deprisa, mi padre iba a matarnos si no estábamos en 20 minutos en el campamento. Cosa que se veía imposible dada la distancia a la que nos encontrábamos, nos despedimos de Tom y Zayra, y salimos como de rayo.


Pero cuando puse la mano en la perilla de la puerta, para salir de la casa, escuché un aullido agonizante retumbar en la montaña, lo reconocí al instante, de pronto todo lo comencé a percibir en cámara lenta, como si ese sonido me hubiera anestesiado los sentidos, voltee a ver a Bill y sus facciones se iban transformando en un gesto feroz y, como si fuera el reflejo de un espejo, Tom asumió exactamente la misma expresión, parecían dos felinos reaccionando a un depredador que los toma por sorpresa.
- Es Jacob –me escuche decir, como si la voz saliera de otra persona. Trataba de tranquilizarlos, pero mi voz tembló debido a la sorpresa, y no al miedo, pero Bill lo interpretó así.
- No dejare que se te acerque – siseó entre dientes. Tenía los ojos completamente negros por la ira, la espalda ligeramente arqueada hacía adelante, como si fuera a saltar y contraía los dedos formando garras.
Entré en pánico. Sabía perfectamente que si Bill atacaba a Jacob, Tom estaría con él, con su mente conectada conformarían el ataque de un solo vampiro, con la fuerza de dos, con la velocidad de dos y envistiendo desde dos ángulos diferentes. Completamente letal. No podía permitirlo.
Me apresuré a salir inmediatamente de la cabaña, pero fui seguida de manera casi simultánea por los dos vampiros que se movían en perfecta sincronía.
Y justo ahí, al pie de las escaleras se encontraba Jacob, en su forma humana, semidesnudo, contrastando su piel rojiza con el blanco brillante de la nieve.
Mi cuerpo comenzó a temblar con fuerza, Bill nuevamente lo interpreto como miedo, y con extremada rapidez me puso tras su espalda, aferrándome fuertemente con sus brazos.
El movimiento repentino de Bill, despertó los sentidos de Jacob, y su cuerpo comenzó a temblar preparándose para el cambio de fase, no apartaba la vista de mí, en sus ojos se reflejaban un sin fin de emociones, había suplica, consternación, desconsuelo, angustia.
- Bill, por favor suéltame – traté con todas mis fuerzas dominar el temblor en mi voz – Jake nunca me haría daño- supliqué.
Bill relajo ligeramente la postura defensiva. Pero no me soltó.
- Bill, vamos suéltame –dije con mas aplomo, pero mi cuerpo no respondía de igual manera ya que seguía temblando enérgicamente.
Seguía sin soltarme. Tenía que convencer a Jacob que se fuera, sólo así podría ponerlo a salvo.
- Jake, disculpa a Bill –dije tratando que mi voz se notara trivial –nunca te había visto como lobo, pensó que podría correr peligro ¿pero verdad que tú no me harías daño perrito?
- Vine por ti – soltó Jake de pronto, como si no se hubiera percatado del peligro que corría, como si no hubiera notado a los dos vampiros que podría acabar con él, sin ningún problema. ¡Dios mío! Jake no estas ayudando.
- Bill suéltame – grite, la inconciencia de Jacob me había enfurecido. Lo empuje, entonces disminuyo un poco la fuerza de sus brazos y pude zafarme sin esfuerzo.
- Estoy de paseo con mi novio y su hermano, no era necesario que vinieras –Trate de parecer indignada por su actitud, mi actuación pareció convincente, por que el rostro de Jake se crispó en un gesto de extremo dolor.

Su cuerpo comenzó a encogerse, como si se quemara por dentro, no creí que mi reclamo provocara tal reacción, él ya lo sabía, sabía de mi relación con Bill. No, el inminente sufrimiento se lo estaba provocando otra cosa.
Voltee a ver a Bill, y vi que tenia los ojos clavados en Jacob, pero su mirada estaba perdida, no lo veía simplemente estaba dirigiendo sus pensamientos hacía él. Le estaba mostrando lo que habíamos vivido y sentido, y sabe Dios si aparte estaba agregando fantasías personales.
- ¡Bill basta! –grité colérica.
- Ya lo sabes perro, ahora lárgate. – La voz de Bill sonó como un gruñido. El pánico me regresó instantáneamente, eran vampiros ¡vampiros neófitos! su autocontrol quedaría por los suelos a la mínima provocación.
- No – contestó tranquila pero enérgicamente, se mantenía con un semblante completamente impasible, su actitud estaba logrando desquiciarme en verdad.
- Ella es mía, y me la voy a llevar –aseguró con la misma confianza y calma. Enserió una mas y terminaría matándolo yo.
En cambio los gemelos volvían a asumir la postura amenazadora, pero ahora no mostraba sorpresa, si no una perfecta confianza, en la espera de atacar.
- Bill por favor, cálmate… déjame hablar con Jake –supliqué. Si no podía hacer entender a Jake, a lo mejor podría hacerlo con Bill.
Completamente infructuoso. Bill volteó y gruñó fiero.
- Dije que lucharía por tu amor hasta la muerte, y es lo que voy a hacer.
- Pues hazlo –desafió Jake.

En ese momento, todos entendimos la confianza demente de Jacob, a lo lejos se comenzaron a escuchar los aullidos de toda una manada de lobos gigantes.

No estaba solo, ahora mi terror se torno hacía los gemelos. Pero después de asimilarlo fue mucho peor. Si nosotros habíamos escuchado a los lobos, mi familia también debió hacerlo, estarían aquí en un instante, si los licántropos hacían daño a Tom y a Bill, se enfrenarían a la ira de Rosalie y por supuesto de Emmett, ¿de qué lado estarían los demás miembros de mi familia?
Era mi deber terminar esto. Sin que nadie saliera dañado.

Me pare frente a Bill, quien estaba irreconocible, era algo mas parecido a un animal, que al rostro perfecto del que me había enamorado. Pretendía poner mi mano en su mejilla para pedirle que se calmara, pero en el momento en que intente acercarme, volteó a verme demente, como si no me reconociera, entonces un gruñido espantoso salio de entre sus dientes.
Me alejé completamente presa del pánico, era más que obvio que tampoco podría razonar con Bill.

- ¡Maldita sanguijuela! –grito Jacob, mientras las convulsiones de su cuerpo hacía evidente el próximo cambio de fase.
De pronto se quedó paralizado, con los ojos abiertos como platos, enseguida su rostro se convirtió en desconcierto total.
- ¡¿Qué diablos me están haciendo?! ¡¿Por qué no puedo cambiar de fase?! –sus ojos iban y venían de un gemelo a otro, tratando de descifrar quien le había lanzado el conjuro.

Me quedé petrificada, estaba segura que ninguno de los dos vampiros tenia poderes mágicos, acaso el don de la telepatía también incluía paralizar los sentidos de las personas, lo dudaba.
Cuando vi a la persona parada justo detrás de Tom, lo comprendí. Zayra mantenía los ojos vueltos en blanco, como si estuviera en trance, movía la boca con tal rapidez que casi era imperceptible, sin que pudiera percibir ningún sonido, y mantenía su dedo índice extendido en lo alto, apuntando a Jacob.
Creí perder la razón. Trate de correr hacía ella, para evitar que siguiera haciendo, lo que fuera que estuviera haciendo, contra Jake. Pero Tom reaccionó mucho antes y se me enfrentó.
Jacob, aun sin poder convertirse, saltó furioso, con extrema rapidez sobre Tom, pero los gemelos al unísono brincaron hacía atrás, cayendo en cuatro patas, completamente preparados, y atacaron.

En un acto completamente suicida, me interpuse en la trayectoria de ataque del vampiro hacía el hombre parado detrás de mí, pero antes de que las garras del vampiro tocaran mi cuerpo, me encontré suspendida en el aire, alejándome de peligro por unos brazos helados. Giré la cabeza justo en el momento que un espectro negro caía sobre el cuello del, ahora, lobo rojo gigante, y otro de un color mas claro, lo hacia sobre sus patas traseras. Todavía no salía el grito por mi garganta cuando un lobo de color arena saltaba sobre el vampiro que intentaba desgarrar las patas del lobo rojo, inmediatamente después 3 lobos más saltaban hacia ellos. La razón me traicionó en ese momento y perdí el conocimiento.

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